martes, 17 de julio de 2007

El día arrancó mal parido...


Key words (feas) utilizadas en este texto:
bonito-beber-cafetera-caracol-vomitar-remisse

Es así, dicen: “la naturaleza te da señales”; de hecho hubo una vez en la historia de las malas publicidades argentinas, una de ellas que hablaba de esto mismo (Cerealitas si no me equivoco)...

Me levanto 7.10 de la mañana con el sonido de mi despertador y negarlo no me llevaba a ningún lado, tras solo un par de horas de sueño la realidad me golpeaba en la cabeza con un bate de baseball...Y así se sentía. Maldita contractura que dolor espantoso.
Me resigno, me visto, voy hacia el espejo, mi cara esta más blanca que la nieve del 9 de Julio (de alguna manera había que mencionarla). Pero una cosa es el paisaje y otra la cara, no quedaba bonito.

Una vez que el look decente fue incorporado, baje a desayunar (beber una taza de café parada, mientras hago 8500 cosas que no pude hacer la noche anterior). Pero esta vez, no fue tan sencillo. Al momento que agarro la cafetera y me dispongo a verter su contenido dentro de la taza, esa especie de tapa que sabes que no anda bien se cae, derramando todo el líquido caliente, muy caliente, sobre mi mano izquierda. Sin embargo, eso no fue lo peor...parece ser que las publicidades de colchones y de somníferos tienen razón: “para estar bien despierto, tenés que estar bien dormido”. Como puntualicé anteriormente, no era mi caso...literalmente tenía menos reacción que un caracol. Largos segundos pasaron hasta que me percate (cuando finalmente la sensación de ardor llego a mi cerebro) de que algo malo estaba sucediendo. -“Cafetera de mierrrrda, como me queme, la puta madre”. Y ahí estuvo mi señal....esa señal que me decía con un grito ardiente (muy ardiente) no salgas de casa hoy, quedate durmiendo. Lastimosamente en ese momento la subestimé...¿Cuánto puede saber una cafetera?...Sabía y mucho.

Lista para salir y con una quemadura de primer grado, me apuro para no llegar tarde a la casa de mi amiga Vicky (su padre, un hombre muy amable nos iba a alcanzar a la facultad). Llego a su casa y su tranquilidad me impacienta... “sentate Nati, ¿querés una tostada?”. Yo sólo quería llegar rápido a la facu, para volver rápido e irme a dormir rápido; el dolor de mi cabeza era cada vez más intenso, y mi mano evidenciaba claramente una señal que ignoré.

Tras largos minutos de serena rutina de mi pintoresca compañera, espero en su cocina mientras ella le abre el garage a su padre y sacan el auto. Vuelve, y sin perder su particular calma una frase sale de su boca y lastima mis oídos: “El auto no arranca, tenemos que ir en colectivo”. Hago cuentas mentalmente, un viaje en auto que duraría media hora, se convierte en uno de una hora y media (con suerte) entre espera y colectivos...A esta altura son 8.30, no hay chances de llegar a las 9. ¿Y si no puedo firmar la materia que se me vence justo hoy? ¿y si pierdo la promoción? ¿Y si...? Basta! finalmente decido contagiarme del sosiego de mi amiga y partir felizmente hacia Pilar.

Tomamos así un colectivo que nos llevaba hacia la parada del 57 y lo esperamos, decidida yo a no mirar la hora por nada del mundo y fingir que en realidad era mucho más temprano.
El colectivo, feo feo y sucio, muy sucio, llega, y en una lucha por la supervivencia, esquivando empujones de viejas atolondradas e irrespetuosas y sintiéndome como Jackie Chan, logro finalmente sentarme. “A esta hora seguramente ira más rápido”. Yo mantenía una ilusión, ilusión que duro 12 segundos y que se esfumó al oír el sonido agonizante de ese motor que rogaba que dejen de exigirle tanto.
Un ruido estrepitoso y humo que se apoderaba cada vez más del oxígeno que debíamos compartir 150 personas en ese espacio tan reducido, sumado a la contractura que me mareaba, me dieron ganas de vomitar. Es increíble como el apuro te lleva a percibir paradas que nunca antes habían existido y que resultan completamente absurdas. Te das cuenta que ese trasporte público frena cada 75 metros y que su recorrido consiste en 90% colectora, 10% autopista.
Milagrosamente, ese motor no murió y
llegamos al centro de Pilar, ahora solo bastaba conseguir un remisse que nos dejara en la facultad. Como era de suponer (no por la hora, sino por la mala racha) había demora. El inhalar ese humo de colectivo parece que realmente me había afectado y ya me hacía ver una cara en mi mano quemada que me decía “yo te lo avise”. No importaba, había llegado muy lejos y era tarde para renunciar.

El viaje en auto de Pilar hacia El Salvador finalizó sin mayor complicaciones, pero una vez allí, la odisea no acabo.
-
“Hola profe, soy de tercero, vengo a firmar”.
-
“No estas en lista, tenes que ir a secretaría”.
Por suerte no era la única con este problema, aparte de Vicky había un par de personas más y el hecho de compartir el sufrimiento parece hacerlo más tolerable.
La anciana canosa, que la semana pasada nos dijo que nos iba a solucionar el problema de no poder anotarnos en esa mesa de examen, nos decía ahora que era imposible que ella hubiese tomado tal ridículo compromiso para con nosotros.
Cuando mis esperanzas se vieron esfumadas por completo, finalmente, tras unas dos horas de espera, pudimos firmar la materia.

¿Lo más gracioso? Descubrimos que eso de que “la promoción vence en un año” es un mito para asustar estudiantes, como aquello del hombre de la bolsa y Papá Noel y que la mejor decisión hubiese sido reírme de ese despertador y esperar tranquila el calor de diciembre.

Y todavía quedaba volver...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

arrrrgh
che me gusto´tu prosa, reí lloré y me emocioné, me sentí como a esas personas que encuestan después de ver una película de cine nacional, y la ponen en las propagandas de las películas, " la volvería a ver"
pero en vez de francella sos vos, pierde un poco de magia pero bueno.
necesito letrizar músicas así que un día voy a requerir tu escritura, un salurdo

Anónimo dijo...

Natuzita! pero que buen día que has tenido hoy!
al menos lo terminaste bien y no te patinaste en la ducha!

Aguardo x más historias...

Anónimo dijo...

Extraordinario!!!

Creo que deberías considerar seriamente en escribir historias cortas.


Bertrand Russell

Anónimo dijo...

amiga q te puedo decir , ya sabes q te quiero q sos una de mis grandes amigas , q te debo muhco ,porq siempre estas y vas a estar , q te agradesco por bancarme nerviosa ,histerica de mal humor, llegar tarde , fumarte al lado , reirte de mis chistes ,tomar mis mates feos ,escuharme en momentos dodne vos tb estabas para atras pero una grande amiga eso no le importa , na la verdad q gracias a ceci mi otra gran amiga te conoci asi q gracias cee.
y sobre todas las cosas me orgullece tener una amiga tan creativa como vos natili y una mente brillante.
te quiereee
beso vic

Pablo. dijo...

quiero seguir leyendo te.
te saludo.

Anónimo dijo...

MUY LINDO LO QUE ESCRIBISTE NA ENTRE POR QUE LO VI EN EL FLOG Y ESTABA ABURRIDA Y LO LEI , TU ALDO DE PROSA Y TU LADO POETICO... MATAN, NENA TE QUIERO

Anónimo dijo...

Buenísimo!, excelente!. Te amo con toda mi alma. Feliz día del estudiante! pues te lo mereces.Sos talentosa, aplicada una hermosa personita por fuera y por dentro. Que la vida te sorprenda y te lleve a poder desarrollar todas tus potencialidades.
Quién soy, Mamucha.

Anónimo dijo...

Buenísimo!, excelente!. Te amo con toda mi alma. Feliz día del estudiante! pues te lo mereces.Sos talentosa, aplicada una hermosa personita por fuera y por dentro. Que la vida te sorprenda y te lleve a poder desarrollar todas tus potencialidades.
Quién soy, Mamucha.